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Sigue estos pasos si quieres evitar la Transmisión de Gérmenes y Enfermedades a Través de las Manos

La transmisión de gérmenes y enfermedades a través de las manos es un problema de salud pública que afecta a personas de todas las edades y en todas partes del mundo.

Nuestras manos son una de las principales vías de contacto con el entorno y, por lo tanto, pueden convertirse en vehículos para la propagación de infecciones si no se toman las precauciones adecuadas. En este artículo, exploraremos estrategias efectivas para prevenir la transmisión de gérmenes y enfermedades a través de las manos.

1. Lávate correctamente las Manos

El lavado de manos adecuado es una de las prácticas más fundamentales y efectivas para prevenir la transmisión de gérmenes y enfermedades. Aquí ampliaremos los puntos clave para asegurar que el lavado de manos sea verdaderamente efectivo:

  1. Frecuencia y momentos clave:
    • Después de usar el baño: El lavado de manos después de usar el baño es esencial, ya que las manos pueden entrar en contacto con bacterias fecales que pueden causar enfermedades gastrointestinales.
    • Antes de comer o manipular alimentos: Antes de preparar alimentos o ingerir alimentos, es vital lavarse las manos para evitar la contaminación cruzada.
    • Después de tocar superficies potencialmente contaminadas: Las superficies de alto contacto, como pasamanos, pomos de puertas y botones de ascensores, pueden albergar gérmenes. Lavar las manos después de tocar estas superficies reduce el riesgo de infección.
    • Después de estar en lugares públicos: Después de visitar lugares públicos como centros comerciales o transporte público, donde las superficies y las personas pueden estar contaminadas, es importante lavarse las manos.
  2. Duración y técnica:
    • Dedicar al menos 20 segundos: La duración adecuada del lavado de manos es fundamental. Para garantizar que se eliminen los gérmenes, cante el «Feliz cumpleaños» dos veces mientras frota sus manos. Asegúrese de abordar todas las áreas, incluyendo las palmas, el dorso de las manos, los dedos y las uñas.
    • Frotar entre los dedos: A menudo, los espacios entre los dedos pueden ser pasados por alto. Asegúrese de frotar cuidadosamente estas áreas para eliminar los gérmenes que pueden esconderse allí.
    • Lavar debajo de las uñas: Las uñas pueden albergar gérmenes, especialmente si están largas. Use un cepillo de uñas para limpiar debajo de ellas o frótelas contra la palma de la mano mientras lava.
  3. Jabón adecuado:
    • Utilice jabón común o antibacteriano: Tanto el jabón común como el antibacteriano son efectivos para eliminar gérmenes. El jabón disuelve la grasa y la suciedad que puede contener gérmenes, permitiendo que se desprendan de la piel.
    • Agua tibia: El agua tibia es preferible porque ayuda a aflojar la suciedad y el aceite de la piel, facilitando la eliminación de los gérmenes.
  4. Secado adecuado:
    • Séquese completamente las manos: Después de lavarse las manos, asegúrese de secarlas por completo. La humedad en las manos puede ser un entorno propicio para el crecimiento de bacterias. Use una toalla limpia o un secador de aire para asegurarse de que sus manos estén completamente secas antes de continuar con sus actividades.

2. Usa desinfectante de manos

Cuando no tengas acceso a agua y jabón, el uso de desinfectante de manos a base de alcohol puede ser una alternativa efectiva para mantener tus manos limpias y reducir el riesgo de propagar gérmenes. Desde Anouk Meets Fashion te recomendamos el gel desinfectante suavinex, el más vendido en Amazón y que además, tiene provitamina B5 (pantenol) que potencia la hidratación y la suavidad de las manos manteniéndolas protegidas e hidratadas. Puedes adquirirlo pulsando aquí.

Aquí hay algunas pautas adicionales que debes considerar al utilizar desinfectante de manos:

1. Verifica la concentración de alcohol: Asegúrate de que el desinfectante de manos que utilizas contenga al menos un 60% de alcohol. Esta concentración es crucial para garantizar la eficacia del producto en la eliminación de gérmenes. Los desinfectantes con una concentración inferior pueden no ser tan efectivos.

2. Aplica la cantidad adecuada: Utiliza suficiente desinfectante para cubrir todas las superficies de tus manos. Una cantidad insuficiente podría dejar áreas sin tratar, lo que disminuiría su efectividad.

3. Frota adecuadamente: Una vez que hayas aplicado el desinfectante, frota tus manos vigorosamente. Asegúrate de abarcar todas las áreas, incluyendo los dedos, las uñas y las muñecas. Este proceso debe durar al menos 20 segundos, al igual que el lavado de manos con jabón.

4. Espera a que se seque: No enjuagues ni seques tus manos con una toalla después de aplicar el desinfectante. Deja que el desinfectante de manos se evapore naturalmente. Esto suele llevar unos segundos y es esencial para permitir que el producto elimine los gérmenes.

5. Úsalo con moderación: Aunque el desinfectante de manos es una herramienta útil en situaciones en las que no se dispone de agua y jabón, no debe reemplazar por completo el lavado de manos regular. Cuando sea posible, opta por el lavado de manos, ya que es más efectivo para eliminar la suciedad y los gérmenes que puedan estar presentes en tus manos.

6. Cuida la piel de tus manos: El uso frecuente de desinfectante de manos puede resecar la piel. Considera el uso de una crema hidratante para mantener la piel de tus manos suave e hidratada.

Esto es especialmente importante en climas secos o durante temporadas en las que el uso de desinfectante es más frecuente. Una que nos gusta mucho es la crema de manos nutritiva de manteca de karité L’OCCITANE que puedes adquirir pulsando aquí. 

3. Evita tocarte la cara

Mantener las manos limpias y evitar tocarse la cara es como un escudo invisible que nos protege de los gérmenes que acechan en nuestro entorno. Nuestras manos, al entrar en contacto con numerosas superficies a lo largo del día, pueden convertirse en portadoras de gérmenes invisibles. Estos invasores microscópicos esperan pacientemente la oportunidad de ingresar a nuestro cuerpo a través de los puntos vulnerables de la cara: la boca, la nariz y los ojos.

Es una danza delicada y a menudo inconsciente. Sin embargo, cada vez que rascamos nuestra nariz o ajustamos nuestros lentes, les estamos abriendo la puerta a estos intrusos no deseados. Y aunque podemos no ser conscientes de ello, nuestros gestos automáticos son a menudo la manera más efectiva para que los gérmenes crucen esa puerta.

Por eso, mantener las manos ocupadas o simplemente ser conscientes de este hábito puede marcar la diferencia. Un bolígrafo, un pañuelo o incluso mantener las manos en los bolsillos pueden ser aliados valiosos en esta lucha contra la transmisión de enfermedades. En situaciones de alto riesgo, como una epidemia, el recordatorio constante sobre la importancia de no tocarse la cara se convierte en un mantra necesario para mantenernos a salvo.

Y si llega el momento en que no podemos resistir la necesidad de tocarnos la cara, recordemos que nuestras manos pueden ser amigas o enemigas, dependiendo de su estado. Lavemos nuestras manos a fondo antes de acercarlas a nuestro rostro. Así, al menos por un momento, nuestras manos serán nuestras aliadas en lugar de ser la puerta de entrada para los gérmenes. En esta lucha invisible, la prevención comienza con algo tan simple como mantener nuestras manos limpias y nuestro rostro fuera de su alcance.

4. Mantén tus uñas limpias

Mantener tus uñas limpias es una práctica que a menudo pasa desapercibida en nuestra rutina de higiene, pero su importancia es innegable. Piensa en tus uñas como pequeños escondites donde los gérmenes pueden encontrar refugio y prosperar. Es por eso que mantenerlas limpias y bien cuidadas es esencial para mantener una buena salud y prevenir la propagación de enfermedades.

Imagina tus uñas como si fueran puertas de entrada para los gérmenes. Las bacterias y los microorganismos pueden esconderse debajo de ellas, especialmente si tus uñas son largas o si se acumula suciedad en los espacios entre la uña y el dedo. Cuando tocas superficies contaminadas o manipulas alimentos, estos gérmenes pueden adherirse a tus uñas y esperar pacientemente a ser transferidos a tu boca o a otras partes de tu cuerpo.

El lavado de manos es una de las mejores formas de mantener tus uñas limpias. Durante este proceso, asegúrate de prestar atención a tus uñas, frotándolas con jabón y agua tibia. Usa un cepillo de uñas si es necesario para eliminar cualquier residuo que se haya acumulado debajo de ellas. Además, cortar tus uñas regularmente a una longitud adecuada puede evitar que se conviertan en lugares de refugio para gérmenes.

Un hábito que debes evitar a toda costa es morder o chupar tus uñas. Esta acción no solo puede dañar tus uñas, sino que también introduce gérmenes directamente en tu boca. Es una forma segura de exponerte a enfermedades y afecciones que podrían haberse acumulado en tus manos.

La prevención de la transmisión de gérmenes y enfermedades a través de las manos es un hábito simple pero fundamental para mantener la salud personal y colectiva. Al lavar y desinfectar nuestras manos de manera adecuada, podemos reducir significativamente el riesgo de propagar enfermedades. Siguiendo estos consejos y promoviendo buenas prácticas de higiene de manos en nuestra comunidad, podemos contribuir a un entorno más saludable y seguro para todos.