Microbioma
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¿Qué es el microbioma y por qué es tan importante protegerlo?

No fue hace tanto tiempo que se sabía relativamente poco acerca de las bacterias en el intestino, todas las cuales se conocen como el microbioma intestinal. Hoy sabemos que el intestino con sus innumerables bacterias es un superorgano real y es, en gran parte, responsable de si podemos vivir una vida sana y vital. ¡Razón suficiente para mirar más de cerca y descubrir cómo las bacterias intestinales controlan nuestro sistema inmunológico y cómo podemos apoyarlas!

El intestino regula la digestión y la defensa inmunitaria.

¿Sabías que el intestino es el órgano interno más grande en humanos? Tiene hasta ocho metros de largo y con sus millones de vellosidades, protuberancias y pliegues dentro del tubo una superficie de 400 a 500 metros cuadrados. Y todo esto por una buena razón, dado que su gran área de superficie le permite absorber de manera óptima todos los nutrientes útiles de nuestros alimentos.

Al mismo tiempo, la defensa de las bacterias y de los gérmenes es, por lo tanto, una de sus tareas principales, por lo que alrededor del 80 por ciento de nuestras glóbulos blancos están en esta zona. Esto convierte al intestino en una parte principal del sistema inmunitario.

Las células inmunes en el intestino tienen la importante tarea de distinguir entre sustancias extrañas buenas y malas. Se dice que toleran componentes alimenticios útiles, microorganismos y las propias células del cuerpo, pero que evitan los patógenos. Reciben el apoyo de numerosas bacterias intestinales, que están en constante intercambio con las células inmunes.

Las bacterias intestinales entrenan y estimulan el sistema inmunitario a través de señales para que pueda distinguir entre cuerpos extraños buenos y malos y reaccionar en consecuencia. Sin el microbioma, el sistema inmune estaría en peligro. Para que todo este complejo sistema funcione correctamente, la flora intestinal debe estar en equilibrio.

La composición del microbioma determina la salud.

El «microbioma intestinal» son todas las bacterias y microorganismos presentes en el intestino y puede estár formado por varios cientos de tipos de bacterias diferentes, que a su vez también difieren de persona a persona.

La dieta, el estado físico y el estilo de vida lo afectan, tanto como tomar medicamentos o tener hábitos negativos como fumar o beber alcohol. Una colonización diversa es crucial para una flora intestinal saludable, pero si la biodiversidad disminuye o el equilibrio se mezcla, puede generarse inflamación y dar lugar a enfermedades.

Podemos hacer eso por nuestro microbioma.

Con nuestra forma de vida podemos influir en la composición de nuestras bacterias intestinales tanto positiva como negativamente. Estas cosas tienen un efecto positivo en el microbioma intestinal:

1. Alimentos ricos en fibra: si quieres ayudar a tus intestinos, lo ideal es tomar alimentos ricos en fibra, ya que promueven la colonización del intestino con bifidobacterias expulsando a varios tipos de bacterias patógenas. Deben ser aproximadamente unos 30 gramos de fibra por día, algo a lo que la mayoría de la gente no suele llegar.

2. Probióticos: Son microorganismos que alcanzan el intestino y apoyan a los residentes intestinales que ya están allí desplazando gérmenes no deseados y previniendo la entrada de bacterias dañinas. Los probióticos se incluyen, por ejemplo, en productos que contienen ácido láctico como el yogur, el suero de leche o el chucrut.

3. Lacteos: la colonización individual del microbioma se determina al nacer. Y los primeros dos años de vida también son cruciales para el desarrollo de un microbioma saludable. Los oligosacáridos contenidos en la leche materna tienen un efecto particularmente positivo

4. Haz deporte: Las actividades deportivas regulares también tienen un efecto positivo en el microbioma. Hacer ejercicio al aire libre es ideal, y un paseo por el parque tiene efectos muy positivos.

Que debes evitar si no quieres dañar el microbioma.

  1. Alimentos altamente procesados: comida rápida, los productos terminados y otras comidas producidas industrialmente suelen estar llenas de sal, grasa y aditivos artificiales, todos los cuales son venenosos para nuestras buenas bacterias intestinales. Por lo tanto, será mejor que cocine productos frescos siempre que puedas y tomes más frutas y verduras.
  2. Alcohol y nicotina: Productos como el alcohol y la nicotina, dañan considerablemente el microbioma y deben reducirse lo más posible.
  3. Medicamentos: Los antibióticos en particular son venenosos para el microbioma porque no solo matan a los patógenos dañinos, sino también a una gran parte de las bacterias beneficiosas en el intestino. Esto desequilibra la flora intestinal y puede dar lugar a reacciones inflamatorias. Por lo tanto, la terapia con antibióticos solo debe llevarse a cabo si no hay una opción de tratamiento más suave desde un punto de vista médico.
  4. Cesareas: Los niños procedentes de cesáreas tienen hasta tres veces menos densidad bacteriana en el intestino, ya que se evita la colonización del microbioma intestinal en el recién nacido. Los investigadores sospechan que esto podría favorecer enfermedades en la infancia tardía y la edad adulta.

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