cepillo facial eléctrico
BELLEZA

¿Vale la pena comprar un cepillo facial eléctrico?

Se dice que los cepillos faciales eléctricos son armas mágicas contra la tez pálida, la piel manchada y las primeras arrugas, o al menos eso es lo que prometen. ¿Pero cuanto hay de cierto en todo esto? ¿Realmente merece la pena comprarlos? Te lo contamos todo en el siguiente post.

¿Cómo funcionan los cepillos faciales eléctricos?

Los cepillos faciales eléctricos limpian la piel con ultrasonidos a través de varios cientos de vibraciones por segundo sobre los poros, de un modo mucho más rápido que sus predecesores manuales. La cara se humedece con agua y un producto de limpieza y a continuación se pasa el cepillo suavemente sobre la piel.

Las versiones modernas son impermeables, por lo que también se pueden usar en la ducha y llevan un temporizador para informarte cuándo debe cambiar al otro lado de tu cara. Se pueden lograr diferentes efectos según tus necesidades: hay cabezales de cepillo suaves para limpiar, otros que son más agresivos y accesorios especiales para masajear.

¿Qué puede hacer un cepillo eléctrico?

Los cepillos eléctricos limpian y masajean la piel, haciendo que el cutis se vea más rosado y los poros más claros. No acaban con las arrugas, aunque te lo prometan. Los poros tampoco se hacen más pequeños, simplemente se limpian.

¿Con qué frecuencia puedo usar el cepillo facial eléctrico?

Incluso si los fabricantes recomiendan el uso diario por la mañana y por la noche, con usarlo una vez al día siempre es suficiente. Las personas tienden a exagerar, usan demasiado los productos, dos o tres veces al día, y acaban desarrollando una cierta dependencia. El exceso de uso puede provocar irritación en la piel, enrojecimiento, eccemas y granos. Todo al final es bueno si lo usas en su justa medida.

¿Para qué tipos de piel son adecuados?

Los cepillos faciales eléctricos son adecuados para todo tipo de pieles. Si tienes

¿Qué se debe considerar al comprar un cepillo facial eléctrico?

Como la mayoría de los productos lo ideal es no comprar imitaciones y asegurarnos de que tienen el certificado de la Comunidad Europea. . Otra cosa con las que has de tener cuidado es con los productos de cuidado suministrados por el fabricante. Lo mejor es recurrir a las marcas probadas a los que la piel ya está acostumbrada.

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