Buena digestión
LIFESTYLE

El secreto de las personas con buena digestión.

No solo obtienes un cuerpo en forma con lo que comes sino también con como digieres la comida. Según algunos expertos, esto es incluso más importante que lo que comes.

Y es que los problemas surgen cuando esa digestión comienza a dominar cada minuto de tu día, haciéndote sentir hinchada o no dejándote ir al baño. Con estos secretos mejorarás esos problemas digestivos.

Nuestro sistema digestivo es una ingeniosa fábrica que descompone los alimentos en pequeños trozos, los procesa con todo tipo de enzimas y jugos y los convierte en sustancias valiosas en el intestino. A pesar de que es capaz de hacer este tipo de cosas increíbles también es tremendamente frágil.

Y si tu digestión no funciona como debería, esto acabará afectando a todo tu cuerpo. Lo contrario también se aplica: una buena digestión mejora tu salud y te hará perder algo de peso. Por lo tanto, sigue los consejos de las personas con buena digestión:

1. Mastica muy bien.

Al masticar cada bocado, las enzimas digestivas en tu saliva pueden hacer su trabajo mejor. Lo más recomendable es hacer unas 6 comidas al día. De esta forma, tu sistema digestivo no siempre tendrá que digerir una gran cantidad de alimento y tu digestiones serán más faciles y suaves.

2. Come patatas frias.

Los alimentos ricos en carbohidratos como la pasta o las patatas, siempre han tenido una imagen muy negativa en los últimos años en lo que a alimentos fáciles de digerir se refieren.

Sin embargo esta imagen no se corresponde con la realidad. Si dejas enfriar las patatas o la pasta, sucede algo maravilloso: el almidón se vuelve más resistente y las enzimas presentes en tu intestino delgado no pueden descomponerlo adecuadamente, haciendo que llegue parcialmente sin digerir al intestino grueso.

Allí, son las bacterias presentes las encargadas de descomponerlo en partículas de almidón, algo que simplemente adoran. El resultado: una flora intestinal ultra saludable. Así pues nunca tires la pasta o las patatas que te sobren, a tus bacterias intestinales les encantan.

3. Come con palillos.

Comer despacio y masticar bien los alimentos, realmente hace que tus intestinos disfruten mucho más. Pero ahora dime: ¿Tú lo pones en práctica? Una alternativa es usar palillos con el fin de comer trozos más pequeños.

También puedes analizar cómo usas el tenedor. ¿Lo usas como una especie de cuchara sobre la que acumulas grandes cantidades de comida o como un pincho? Bueno, ya sabes lo que es más saludable.

4. Desayuno, almuerzo y cena con fibra.

Lo ideal es incorporar fruta, nueces y semillas, o lo que es o mismo, mucha fibra en tu desayuno y en tu almuerzo, y comer muchas verduras por la noche. A la hora de elegir las verduras también has de tener en cuenta que las verduras más pesadas como el brócoli o el repollo también son las que contienen más fibra dietética que otras como la lechuga y las espinacas.

5. Mima tus bacterias intestinales.

Sabemos que las bacterias buenas y malas viven en sus intestinos. Con comida chatarra, azúcar y alimentos ricos en proteínas, sobre todo alimentas  a las bacterias malas.

Éstas debilitan la pared intestinal y las sustancias nocivas pueden filtrarse en el cuerpo y causar problemas. Incluso se ha demostrado que las personas con sobrepeso tienen una población intestinal diferente a la de las personas de peso saludable.

Parece que las bacterias intestinales malas también causan y perpetúan la obesidad. Por lo tanto, con la fibra se alimentan las bacterias buenas en los intestinos, haciendo que la mucosa intestinal sea más fuerte, convirtiendo mejor la fibra en energía y mejorando la función intestinal.

6. Come productos fermentados.

A tu intestino le encantan los productos fermentados. Bebe kéfir, yogur o suero de leche, chucrut, aceitunas o cebollas perladas. Hay que tener en cuenta que digerirás mejor estos alimentos debido a que con el proceso de fermentación estos llegan ya predigeridos facilitando que tu cuerpo absorba todos los nutrientes esenciales.

7. Ejercicio con moderación.

El ejercicio estimula la función intestinal saludable, pero no debe ser demasiado intenso. El ejercicio intenso puede generar estrés, lo cual es malo para la digestión. No es por nada que los atletas de élite a menudo tengan diarreas u otros problemas digestivos.

8. Escucha a tu instinto.

Cualquiera que quiera una mejor digestión debe escuchar atentamente sus intestinos. ¿Apretón? Corre al baño. Cuanto más tiempo permanezcan las heces en el intestino, más sustancias dañinas se generarán

También puedes ayudar a tu intestino procurando sentarte derecho; Esto lo ayuda a evacuar más fácilmente. Muchas personas por colocarse un pequeño taburete debajo de sus pies, para ayudar en este proceso.

9. Evita el exceso de comida cruda.

Una ensalada puede ser un plato tremendamente saludable dado que estamos ingiriendo verduras crudas, y por tanto, con una elevada cantidad de nutrientes.Y es que las verduras crudas como lechuga, cebolla, tomate, zanahoria, pimiento, proporcionan fibra, vitaminas y son bajas en calorías (si no sale del aderezo). Hasta aquí todo bien. El problema surge cuando tus intestinos no están realmente equipados para una cantidad tan grande de alimentos verdes.

El resultado: fermentación en sus intestinos. Te sientes hinchado y con muchos gases. ¿Te suena? No se trata de dejar de comer ensaladas que te veo venir, sino de hacer porciones más pequeñas y masticar bien cada bocado antes de tragarlo. La digestión de los carbohidratos presentes en estos vegetales crudos, comienza en la boca, no lo olvides.

10. Reduce el estrés.

No duermes bien debido al estrés . Te muerdes las uñas y te olvidas de todo y de todos y tus intestinos funcionan peor. El estrés hace que tu cuerpo produzca adrenalina, una sustancia que activa tus músculos y tu cerebro y haciendo que tus intestinos se detengan.

Y es que cuando se lucha o se huye, la digestión pasa a un segundo plano. Lo curioso es que el estrés nos hace comer más. Por tanto dominar el estrés supone mejorar considerablemente nuestra salud intestinal.

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