BELLEZA,  SALUD

6 razones que no te imaginas por las que no estás perdiendo peso.

Hya algunos factores que es posible que estés pasando por alto en este proceso. Te los enumeramos a continuación:

1. No bebes suficiente agua.

Todos hemos escuchado lo importante que es el agua cuando hablamos de perder peso. Ayuda a reducir el apetito, evitando comer en exceso. Pero eso no es todo: cuando estás deshidratado, tus riñones no funcionan correctamente, por lo que el cuerpo tira del hígado para obtener un apoyo extra. Debido a que el hígado está trabajando tan duro, se almacena más grasa.

Esto es especialmente importante cuando estás consumiendo fibra. Si a medida que aumentas el consumo de fibra no aumentas el consumo de agua puedes terminar estreñida.

La pregunta es ¿Cuánta agua debo beber? Más o menos la mitad de tu peso corporal, especialmente si haces ejercicio. Por tanto si eres de los que consumes una cantidad alta de fibra, una buena idea es incrementar el consumo de agua como en medio/un litro más al día. Eso si, te advertimos que requiere un esfuerzo serio y que seguramente te conviertas en una máquina para hacer pipí.

2. Estás recortando en proteínas.

Varios estudios muestran que las dietas altas en proteínas dan como resultado una mayor pérdida de peso, al menos al principio. Esto se debe a que la proteína genera una mayor sensación de saciedad y evita que pierdas músculo a medida que pierdes grasa.

Además genera la conocida «termogénesis dietética», que es la energía que quema para procesar y utilizar los alimentos que has ingerido. Y es que tu cuerpo necesita emplear más energía para metabolizar las proteínas que los hidratos de carbono o las grasas.

Pero ¿Cuantas proteínas tengo que ingerir a diario? Pues dependerá de tu peso corporal, pero la mayoría de las mujeres deben consumir entre 40 y 80 gramos de proteína al día. Para lograr eso puedes tomar alimentos como yogures, huevos, pollo magro, pescado o frijoles negros. Si entre comidas quieres picotear, las almendras crudas son una gran opción. Como resultado te sentirás mas llena en cada comida y te será mas fácil controlar las calorías diarias que ingieres.

3. Te pasas casi todo el día sentada.

Tienes una hora para hacer ejercicio todos los días pero el resto del día lo pasas sentada frente al ordenador. Esta podría ser una de las razones por las que a pesar de hacer ejercicio no pierdes peso.

Y es que según un estudio llevado a cabo por la Universidad de Missouri-Columbia, permanecer sentada, aunque sean unas pocas horas, hace que tu cuerpo deje de fabricar una enzima inhibidora de grasas llamada lipasa. Caminar un par de minutos durante cada una de esas horas puede ayudarte a quemar unas 60 calorías adicionales al día, según una investigación de la Universidad de Wisconsin en colaboración con la de Milwaukee.

Los expertos recomiendan ponerte un temporizador que te recuerde cada hora que debes moverte.  Puedes coger las escaleras en lugar del ascensor, aparcar lejos el coche de tu destino para obligarte a andar un poco e incluso ir trotando al baño cuando vayas a lavarte los dientes. Hay gente que usa bicicletas estáticas mientras ve la televisión.

4. No tienes controlada la ingesta de calorías.

Pasas mucho tiempo haciendo ejercicio pero no pierdes peso. ¿Qué demonios está pasando? Es posible que necesites conocer cuantas calorías consumes al día y cuantas ingieres.

Si quieres saber cuantas calorías consumes, cuantas quemas y por tanto cuantas deberías consumir, existen webs que te ayudan a calcularlo para que seas consciente de en que punto estás y de cuanto has de modificar esa ingesta. Sin esa información te será muy difícil saber si lo estás haciendo bien, o si por el contrario, estás consumiendo calorías de más.

5. Haces ejercicio regularmente.

¿Cómo puede hacerte ganar peso una rutina de ejercicios? Para empezar, las personas tienden a comer más cuando hacen ejercicio, ya sea porque sienten que se lo «han ganado» o porque están sobreestimando cuánto han quemado, o incluso ambas cosas, sobre todo en un momento en el que tu cuerpo se está acostumbrando a la disminución de las calorías consumidas y al aumento de las calorías quemadas.

Algo muy normal cuando haces ejercicio es la retención de agua. Este es un mecanismo de nuestro cuerpo para asegurarse de que no nos deshidratamos. De este modo puede llegar a almacenar entre medio litro y un litro de agua. No es grasa ni músculo, sino simplemente superhidratación y por tanto algo bueno.

6. Eres un caso de estrés.

El estrés puede ser causa de incremento de peso. El cortisol, también conocida como hormona del estrés, es la encargada de desencadenar la respuesta de lucha o huida, ante situaciones de peligro u estrés, y en este último caso, actúa como un estimulante del apetito. Además, incrementa la producción de un químico cerebral, los neuropéptidos que hace que tengamos mas antojo de alimentos ricos en carbohidratos. Esto explica por qué sientes mas atracción hacia, el pan, los bollos, las pizzas,… cuando estás muy estresado.

Y aunque no abuses de este tipo de alimentos, la generación de cortisol puede ralentizar el metabolismo y hacer que la grasa se almacene en el área abdominal, donde el peso es más difícil de perder.

Lo bueno es que el ejercicio reduce el estrés, así como las comidas nutritivas y equilibradas pueden reparar el daño que éste causa al cuerpo, aunque el apoyo de nuestros amigos y seres queridos también puede ayudar en esta labor.

Se recomienda no pesarse cuando uno comienza con un proceso de pérdida de peso, al menos, hasta pasado algo de tiempo para evitar obsesionarnos o desmotivarnos ante las fluctuaciones de peso que experimentará nuestro cuerpo en este proceso. Para que la balanza no te deje sin aliento, aquí hay otras tres formas de medir tu progresos.

  1. ¿Cómo te queda la ropa? Prueba el mismo par de vaqueros y camisa cada seis u ocho semanas.
  2. ¿Cómo te sientes? Debe tener más energía, dormir mejor y sentirse menos estresado.
  3. Cuanto puedes hacer Mantenga un registro de entrenamiento y realice un seguimiento de cuánto peso puede levantar y cuántas millas puede caminar o correr.

No obstante antes de comenzar cualquier tratamiento de pérdida de peso recomendamos siempre que el proceso esté supervisado por un medico especializado.

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