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5 formas de sacar la parte más creativa de tu personalidad

¿Alguna vez has visto a un niño comenzar a pintar un cuadro? Durante un minuto observa pensativamente el lienzo antes de elegir la pintura más brillante de todas las que tiene y dibujar con valentía una línea. No está interesado en absoluto en la opinión pública y ni en el reconocimiento; el proceso en sí es lo más importante para él. Sabe perfectamente que su dibujo es hermoso y se lo demuestra con orgullo a sus padres.

Cuando nos convertimos en adultos olvidamos esta condición. Sentados junto a las pinturas podemos tirarnos mucho rato mirando el lienzo con miedo a dibujar una línea que no sea lo suficientemente hermosa. O soñamos con escribir un libro pero nos entra el miedo de hablar sobre ello.(Yo escribiendo un libro, seguro que se ríen de mí!)

El niño interior o la zona de nuestro cerebro encargada de la creatividad, se vuelve insegura y tímida. Esto se debe, en parte a que a medida que envejecemos, el area interna mas crítica también se vuelve más intensa. En el momento más inoportuno, mira por encima del hombro y pregunta con una sonrisa: “¿Pero que tonterías estás dibujando? ¿Crees que a alguien le gustará esto? Por favor que ya tienes una edad. Y al final dejamos de lado los colores que si hubiera elegido el niño.

Nuestra creatividad es nuestro niño interior. Él vive en cada adulto. Si le resulta difícil crear o tiene miedo de soñar, si le resultará complicado traducir ideas a algo creativo. Debes cuidar a ese niño interior si no quieres volverte una persona gris.

Cómo reconectarte con tu niño interior

Si tienes hijos simplemente observalos. Mira con qué facilidad crean castillos de arena, dibujan sobre asfalto o crean obras maestras en las paredes de un apartamento (Aunque a ti casi te de un soponcio al descubrirlas). Intenta encontrar inspiración en tus propios hijos. Ellos pueden ayudarte a reconectarte con tu niño interior.

Hay varias formas de apoyar a su niño interior y pasar un buen rato con sus hijos.

  1. Dar un paseo creativo

Elija algo de lo que te gusta hacer y sal a dar un «paseo creativo».  Comienza mimándote a ti misma y a los niños. En el camino, compra lo que quieras: caramelos, dulces, helados… También trata de recoge cosas interesantes que veas en el suelo: piedras raras, flores, monedas… Acude a alguna clase de pintura, zoológico, exposición, museo… Simplemente haz lo que quieras: dibuja en la arena, esculpe en un torno de alfarero, recuéstate en la hierba. No olvides traer un cuaderno y escribir ideas que vayan apareciendo en todo el proceso. No dejes que el crítico interno prive a tu niño interior de este placer. Realiza este tipo de caminatas creativas al menos una vez a la semana.

  1. Ser curiosa

Interésate por todo lo que sucede a tu alrededor. Pregúntate sobre el origen y el posible uso de todo lo que te interese. Acostúmbrate simplemente a pensar en nuevos usos para las cosas familiares. Por ejemplo, un cubo para bebés puede convertirse en una maceta o una bicicleta en una nave espacial. Acostúmbrate a mirar el mundo a través de los ojos de un niño.

  1. Encuentra tu «tiempo creativo»

El tiempo creativo es un tiempo sagrado para tu niño interior. Él quiere crear, ¡déjalo! Solo dedica una hora al día o dos horas el fin de semana o cuando puedas a hacer lo que te pida el cuerpo. No te evalúes a ti mismo, solo crea. Puedes estudiar con tu hijo o en soledad, como prefieras. Si tu hijo pinta con entusiasmo una imagen, únete a él o siéntate junto a él y comienza a dar forma a tu propia creación. No permitas que tu niño interior tenga que pelear demasiado para conseguir tu atención.

Acostúmbrate a programar y reservar tiempo de pura creatividad.

  1. Fantasear

Inventa historias sobre princesas y dragones, o sobre piratas y tierras lejanas con tu hijo. Da rienda suelta a tu imaginación y escríbelas en un cuaderno o haz un dibujo sobre ellas. También puedes comenzar un blog, un diario,….

  1. Trata la creatividad como un juego

Haz que todo lo que hagas para mejorar tu creatividad sea divertido. No te lo tomes demasiado en serio. Diviértete, juega, inspírate. Para que tu potencial creativo se desarrolle, debes crear condiciones cómodas para ese niño interior. Apoya cualquiera de sus manifestaciones para que no tenga miedo de revelarse. Y entonces tu niño interior florecerá. Solo asegúrate de apagar la crítica interna para que no ofenda a tu artista.

Todos venimos de la infancia, y cuando creamos, regresamos allí. Nos convertimos en niños y niñas otra vez sin miedo a nada y capaces de cualquier cosa. Volvemos a mirar el mundo con los ojos muy abiertos y con ansia captamos todo lo nuevo. Solo mira a los niños! Ellos no se avergüenzan de sus creaciones, todas son obras de arte. Demuestran con entusiasmo sus dibujos y atuendos para muñecas. Atrapar esta delicia es la mejor recompensa para cualquier adulto. Después de todo, es en ese momento en el que el niño interior puede disfrutar a carcajadas.

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